El sistema, diseñado para mejorar las condiciones del suelo en entornos extremos, se está probando ahora en regiones áridas de China. Los científicos afirman que este método podría contribuir a la agricultura y la restauración ecológica en zonas afectadas por la degradación del suelo y la escasez de agua.
La tecnología se desarrolló inicialmente para futuras misiones a la Luna, donde los investigadores estudiaron cómo cultivar plantas y mejorar materiales similares al suelo en condiciones duras. Según el informe, los científicos creen que el sistema podría ayudar a estabilizar los suelos desérticos y mejorar la retención de agua en regiones secas. China ha ampliado en los últimos años los programas contra la desertización a medida que aumentan las presiones climáticas y medioambientales.








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