Adentrarse en la exuberante y elevada extensión del Jardim do Príncipe Real es descubrir un auténtico remanso de encanto y tranquilidad en uno de los barrios más animados de Lisboa.

Anteriormente conocido como Jardim França Borges, este romántico parque de mediados del siglo XIX tiene como elemento central una impresionante y extensa pieza maestra: un ciprés mexicano monumental. Tan grande que casi hace parecer diminuta la jaula de hierro construida a su medida. Sus enormes ramas, que cuelgan a baja altura, crean un vasto techo en forma de paraguas de densa sombra verde que ha dado cobijo a generaciones de lisboetas.

Bajo su frondosa copa, el jardín funciona como un animado salón cívico. Uno de los pocos «terceros espacios» gratuitos que existen hoy en día en las ciudades. Los visitantes pueden relajarse en los tradicionales quioscos al aire libre, pasear junto a una tranquila fuente central o explorar las cámaras de agua subterráneas abovedadas que se ocultan justo debajo del césped central.

Sentarse en sus bancos bajo el sol de la tarde es una de las muchas formas estupendas que tiene la gente de refrescarse en los calurosos días de verano en Lisboa.