Se creó a partir de una antigua fábrica de alcohol y tabaco, lo que confiere al edificio su característica estética industrial, que contrasta con las vibrantes exposiciones, residencias, actuaciones e investigaciones artísticas que allí tienen lugar.
El centro combina la arquitectura antigua y la moderna de una forma que resulta a la vez contemporánea y profundamente ligada al paisaje de la isla. Sus espacios incluyen salas de exposición, talleres, un centro de documentación, un auditorio y áreas educativas. El centro ha conservado las estructuras de la antigua fábrica para ayudar a que el lugar mantenga su memoria, al tiempo que le confiere una nueva función cultural.
Los visitantes pueden explorar exposiciones temporales, asistir a eventos y ver cómo los artistas locales de las Azores crean arte contemporáneo. El centro también funciona como plataforma para la educación y el intercambio cultural.
¿Has visitado Arquipélago? ¿Qué te pareció al entrar en esta antigua fábrica?


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