La estación se inauguró en 1998, en la época en que Lisboa se transformó con motivo de la Expo '98. La zona circundante se convirtió en un símbolo de la relación de Portugal con el mar, la tecnología y el futuro. Este ambiente también se percibe al entrar en la estación de metro.

Cabo Ruivo es conocida por sus coloridos azulejos y su diseño contemporáneo. La estación forma parte de la tradición lisboeta de utilizar el arte público para hacer más interesantes los espacios del metro. Sus paredes y detalles arquitectónicos crean un contraste visual con la función práctica de la estación, ofreciendo a los pasajeros algo que contemplar mientras viajan.

Para los visitantes y turistas, estas estaciones ofrecen una forma diferente de descubrir la cultura de Lisboa, parada a parada.

Mira el vídeo completo aquí 👇👇👇


¿Te has fijado en el arte de la estación de metro de Cabo Ruivo? ¿Qué opinas de la idea de Lisboa de llevar el arte al transporte público?