El índice anual de Transparency International analiza 182 países y territorios, asignando a cada uno una puntuación entre cero y 100. Cuanto mayor es la puntuación, más íntegro se percibe el sector público de un país por parte de expertos y empresarios.

La puntuación de Portugal bajó un punto con respecto al año anterior, aunque se mantiene por encima de la media mundial de 42.

Además, ha obtenido mejores resultados que su vecina España, que ha obtenido 55 puntos y ocupa el puesto 49, y que Italia, que ha obtenido 53 puntos y ocupa el puesto 52. Francia se sitúa más arriba en la clasificación, en el puesto 27, con 66 puntos.

Portugal pierde un punto

Con 56 puntos, Portugal se sitúa en el puesto 46, junto a Costa Rica y Granada.

El cambio en sí es pequeño. Transparency International advierte de que una variación de un solo punto no significa necesariamente que la corrupción haya aumentado de forma apreciable. Pueden producirse pequeñas fluctuaciones de un año a otro, y la organización concede más importancia a los cambios a largo plazo y estadísticamente significativos.

Esa distinción es importante porque el índice no tiene en cuenta los casos de corrupción probados.

En su lugar, se basa en una serie de fuentes independientes para medir cómo perciben la corrupción en el sector público los expertos y los empresarios. Entre los aspectos que abarcan sus evaluaciones subyacentes se incluyen el soborno, el uso indebido de fondos públicos, los conflictos de intereses y la capacidad de los gobiernos para aplicar medidas anticorrupción.

Dinamarca se mantiene en lo más alto

Dinamarca volvió a registrar la puntuación más alta del mundo, con 89 puntos, seguida de Finlandia, con 88, y Singapur, con 84.

Nueva Zelanda y Noruega compartieron el cuarto puesto con 81 puntos, mientras que Suecia y Suiza obtuvieron 80 cada una. Alemania empató en décimo lugar con Islandia, con 77 puntos.

Portugal se sitúa bastante más abajo en la clasificación europea, pero sigue por encima de varios países miembros de la UE, entre ellos España, Italia, Polonia, Grecia, Malta, Croacia, Rumanía, Bulgaria y Hungría.

El panorama general no es especialmente alentador.

Transparency International ha constatado que la media mundial ha caído a un mínimo histórico de 42 puntos. De los 182 países y territorios evaluados, 122 obtuvieron una puntuación inferior a 50.

La organización afirma que la corrupción sigue siendo un problema incluso en países con instituciones democráticas tradicionalmente sólidas. Señala el debilitamiento de los controles sobre el poder político, la presión sobre la sociedad civil y la disminución de la rendición de cuentas como algunos de los problemas que afectan al progreso.

Solo 31 países han mejorado significativamente sus puntuaciones en materia de corrupción desde 2012. El resto se ha mantenido más o menos en los mismos niveles o ha empeorado.

En el caso de Portugal, el resultado de este año no supone una caída drástica. Una variación de un punto es demasiado pequeña para respaldar esa conclusión. Sin embargo, una puntuación de 56 también deja al país a cierta distancia de los países europeos con mejores resultados, sin que las últimas cifras muestren signos de un progreso significativo.