Los residentes plantan cultivos en las fértiles llanuras aluviales una vez que las aguas se retiran, produciendo cosechas robustas sin maquinaria pesada. El ciclo de inundación y plantación favorece la seguridad alimentaria e impulsa la actividad económica local. La iniciativa pone de relieve la creatividad local para adaptarse a los retos climáticos.


El enfoque de la agricultura de inundación de la región podría servir de modelo para otras comunidades que se enfrentan a una variabilidad climática similar. Los miembros de la comunidad afirman que los patrones de inundación ayudan a orientar la siembra y mejoran la fertilidad del suelo de forma natural.