En una entrevista concedida a The New Statesman, Sánchez afirmó que España "echa de menos" la presencia del Reino Unido en el proyecto europeo y que apoyaría la renovación de la adhesión si Gran Bretaña decidiera tomar ese camino. Sus comentarios se producen en un momento en que la UE y el Reino Unido tratan de reforzar su cooperación en medio de tensiones económicas, inestabilidad mundial y retos comunes en materia de seguridad.

Las declaraciones se producen en un momento en que las relaciones entre Madrid y Londres empiezan a descongelarse tras años de tensiones a raíz de la salida formal del Reino Unido de la UE en 2020. Uno de los principales avances fue la resolución de las largas disputas sobre Gibraltar, un territorio británico de ultramar que había sido fuente frecuente de tensiones. Un amplio acuerdo alcanzado en 2025 entre España, el Reino Unido y la UE contribuyó a despejar la incertidumbre normativa y facilitó el cruce de la frontera, allanando el camino para una relación más normal.

Sánchez se ha presentado durante mucho tiempo como un firme defensor del proyecto europeo, señalando a menudo los logros económicos, políticos y sociales que España ha conseguido desde su adhesión a la UE en los años ochenta. Sus comentarios sobre el Reino Unido encajan con una creencia más amplia en la unidad europea, especialmente en un momento en el que el bloque está sometido a la presión de la competencia mundial y de las crecientes preocupaciones en materia de seguridad.

El Gobierno español sostiene que la UE funciona mejor cuando actúa unida, ya que un bloque unido está en mejores condiciones para hacer frente a problemas como el cambio climático, la rápida evolución tecnológica y la inestabilidad internacional. Desde esta perspectiva, Sánchez ha sugerido que la ausencia del Reino Unido es notable, dada su fortaleza económica, su peso diplomático y su largo papel en la política europea.

La idea de que el Reino Unido se reincorpore a la UE es todavía lejana, y llegar a ella supondría sortear algunos obstáculos políticos y jurídicos difíciles. Aun así, el apoyo abierto de España apunta a un cambio de ambiente en algunas partes de Europa. Las declaraciones de Sánchez sugieren que cada vez hay más ganas de dejar de revivir las consecuencias inmediatas del Brexit y empezar a pensar en cómo podría ser una relación a más largo plazo con el Reino Unido.

Queda por ver si esta idea se extiende a otros líderes de la UE o si encuentra algún respaldo real en la política británica. Por ahora, la posición de España destaca como una clara suavización del tono, y añade algo nuevo a la conversación más amplia sobre hacia dónde podrían dirigirse las relaciones entre el Reino Unido y la UE.