Los científicos analizaron el ADN de partes del cuerpo de un león incautadas y lo cotejaron con el de un león macho con radio-collar asesinado en 2024 cerca del Parque Nacional de Hwange. Los conservacionistas afirman que este caso demuestra cómo la ciencia forense puede mejorar la represión de los delitos contra la fauna salvaje.

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El caso tiene su origen en un incidente ocurrido en 2024 en el que cazadores furtivos atraparon y mataron a un león macho cerca del Parque Nacional de Hwange. La secuenciación del ADN permitió a los científicos relacionar las partes de león confiscadas directamente con un animal concreto en una base de datos genética nacional. La coincidencia genética proporcionó pruebas clave que vinculaban a los sospechosos con la matanza y la venta ilegal de partes de león. Los dos cazadores furtivos fueron condenados a dos años de prisión tras la presentación de las pruebas de ADN ante el tribunal. Los expertos afirman que las huellas de ADN de animales salvajes pueden identificar a animales concretos y reforzar las acciones judiciales contra cazadores furtivos y traficantes.