Esta tradición, ampliamente difundida, se ha convertido en un símbolo de la cortesía japonesa en los torneos internacionales. La iniciativa también ha suscitado un debate desenfadado en Internet sobre si ese mismo entusiasmo por la limpieza debería extenderse a las tareas domésticas.

Una publicación viral en las redes sociales bromeaba diciendo que los hombres japoneses deberían «limpiar en casa» igual que en el Mundial, señalando datos de la OCDE que indican que las mujeres dedican 5,5 veces más tiempo a las tareas domésticas no remuneradas.

El seleccionador de Japón, Hajime Moriyasu, afirmó que la limpieza de los estadios formaba parte de la cultura japonesa, aunque algunos cuestionaron si ello podría reducir el trabajo de los personal de limpieza.