En 2026, respondió a esa pregunta de forma contundente. La estrella alemana se ha asegurado oficialmente el número 1 del mundo al final del año, convirtiéndose en el primer alemán en lograr tal honor y culminando la que es, sin lugar a dudas, la mejor temporada de su carrera. Tras pasar gran parte de la última década rondando la élite de este deporte sin llegar a dar el salto decisivo en los momentos más importantes, Zverev ha pasado por fin de ser un eterno aspirante a convertirse en el jugador al que todos persiguen.

Lo que hace que este logro sea especialmente notable es la forma en que se ha conseguido. Las bases del ascenso de Zverev se forjaron en los torneos de Grand Slam. Por fin se alzó con su primer título de Grand Slam en Roland Garros, poniendo fin a años de frustración y oportunidades perdidas por poco. En lugar de conformarse con ese gran avance, lo siguió llegando a la final de Wimbledon antes de conquistar Flushing Meadows y ganar el Abierto de Estados Unidos, su segundo título de Grand Slam de la temporada.

Grand Slams

Tres finales de Grand Slam en una sola temporada. Dos trofeos de Grand Slam. Y ahora el número 1 del mundo. Esa combinación sitúa la temporada 2026 cerca de las mejores campañas realizadas por cualquier jugador en la era moderna.

Quizá lo más impresionante del recorrido de Zverev haya sido su resiliencia. Durante años cargó con el peso de dolorosas derrotas en los escenarios más importantes del tenis. La derrota ante Dominic Thiem en la final del Abierto de Estados Unidos de 2020 parecía destinada a definir su carrera. Las decepciones posteriores no hicieron más que alimentar la idea de que, de alguna manera, le faltaba la pieza final necesaria para convertirse en un auténtico campeón.

En lugar de dejar que esos reveses lo consumieran, Zverev los utilizó como motivación. Cuando saltó a la pista esta temporada, parecía diferente. Más sereno. Más seguro de sí mismo. Más convencido de su capacidad para ganar los partidos que antes se le escapaban.

Esa confianza quedó patente a lo largo de todo el Abierto de Estados Unidos, donde derrotó a Ben Shelton en cuatro sets para hacerse con su primer título en Nueva York. La victoria fue más que un trofeo más. Fue un símbolo de lo lejos que ha llegado como deportista y como persona.

Período de transición

El momento en que se ha producido su ascenso también resulta fascinante. El tenis masculino se encuentra en pleno periodo de transición. El dominio de los llamados «Tres Grandes» ya forma parte de la historia, mientras que estrellas como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner siguen consolidándose como el futuro de este deporte. Sin embargo, en 2026, Zverev, aprovechando las lesiones o la mala preparación de esos dos, se ha situado por encima del resto.

A sus 29 años, ya no se le considera una promesa en alza. Es un campeón consolidado que entra en lo que podría ser el periodo más productivo de su carrera. La pregunta obvia ahora es: ¿qué vendrá después?

Ganar un primer Grand Slam suele ser el paso más difícil. Ganar varios Grand Slams y terminar una temporada como número 1 del mundo sugiere que Zverev ya no busca el reconocimiento.

El reto de cara al futuro será mantener ese nivel. A partir de ahora, en cada torneo se le considerará el hombre a batir. Sus rivales se prepararán específicamente para enfrentarse a él. Las expectativas aumentarán. La presión que antes recaía sobre otros ahora recae directamente sobre sus hombros.

Sin embargo, a juzgar por todo lo que hemos visto esta temporada, Zverev parece estar preparado para asumir esa responsabilidad.

Establece The Portugal News como tu fuente preferida de noticias en Google

GoogleAñadir como fuente preferida en Google