Pero aunque el sol y el alcohol nos parezcan una pareja perfecta para el verano, esta combinación puede tener efectos inesperados y potencialmente perjudiciales para la salud.

Desde acelerar la deshidratación hasta aumentar el riesgo de quemaduras solares y perjudicar la capacidad de juicio en el calor, el impacto de mezclar sol y alcohol es más grave de lo que mucha gente cree.

Hemos consultado a algunos expertos para saber exactamente qué efectos puede tener en nuestro organismo el consumo de alcohol, unido a la exposición al sol, y hemos reunido algunos consejos prácticos para ayudar a minimizar estos riesgos.

1. Deshidratación

"La deshidratación es el principal infractor cuando se trata de beber alcohol bajo el sol, y trae consigo algunos síntomas no tan divertidos como dolores de cabeza, mareos, náuseas y fatiga, y en algunos casos necesita atención médica", destaca el Dr. Richard Piper, director general de Alcohol Change UK.

El Dr. Ajay Bagga, médico jefe de Nuffield Health, está de acuerdo y lo explica: "Esto se debe a que el alcohol actúa como diurético, haciendo que orines más y pierdas líquidos esenciales. Si a esto le añadimos la sudoración provocada por el calor, el riesgo de deshidratación aumenta rápidamente".

En los días de mucho calor, Piper subraya que la opción más segura es evitar por completo el alcohol. Sin embargo, si eso no es posible, recomienda alternar bebidas alcohólicas y agua.

Este método, conocido como "zebra striping", ralentiza el consumo de alcohol y nos mantiene repletos de los líquidos que necesitamos para evitar el doble efecto deshidratante del alcohol y el calor", explica Piper. "Si hace mucho calor, considera dos vasos de agua por uno de alcohol".

Bagga también recomienda llevar siempre encima una botella de agua recargable durante el verano y beber sorbos con regularidad, aunque no se tenga sed.

2. Golpe de calor y agotamiento por calor

Las olas de calor pueden ser peligrosas de por sí, y añadir alcohol a la mezcla puede aumentar aún más el riesgo de sufrir un golpe de calor.

"El alcohol disminuye la capacidad del cuerpo para percibir y regular la temperatura", explica Bagga. "Combinado con el calor, puede provocar un agotamiento o, peor aún, un golpe de calor, que puede poner en peligro la vida".

Para ayudar a reducir este riesgo, procura permanecer a la sombra durante las horas de máxima radiación UV, cuando los rayos del sol son más intensos.

"Minimice este riesgo evitando el alcohol durante las horas más calurosas del día (normalmente de 11 a 15 horas) y permanezca a la sombra o en zonas con aire acondicionado", aconseja Bagga. "Si se siente mareado, confuso o con náuseas, deje de beber inmediatamente y busque sombra, hidratación o atención médica si es necesario".

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3. Dormir

El calor excesivo y el alcohol pueden afectar negativamente tanto a la cantidad como a la calidad de nuestro sueño.

"Mientras que el efecto inductor del sueño de la bebida puede ayudarnos a dormir, el alcohol suprime la parte del movimiento ocular rápido (REM) de nuestro ciclo de sueño, lo que hace que el sueño sea menos reparador", dice Piper. "Si juntamos todo esto, podemos despertarnos más cansados que cuando nos acostamos; y encima con dolor de cabeza".

Una de las formas más eficaces de evitar que el alcohol cause estragos en nuestro sueño es dejar de beber a primera hora del día.

"Dejar de beber a primera hora del día y beber agua sólo después de, por ejemplo, las nueve de la noche, puede ayudar a evitar que el alcohol cause demasiados estragos en nuestro sueño cuando hace calor", recomienda Piper. "También podemos controlar la cantidad de alcohol que consumimos a lo largo del día con una aplicación como Try Dry.

"Al registrar nuestras bebidas, podemos ver cuántas unidades hemos consumido y decidir poner fin a nuestra borrachera e hidratarnos antes de irnos a la cama, lo que nos permitirá tener un sueño más reparador".

4. Quemaduras solares y daños en la piel

"El alcohol disminuye tu nivel de conciencia, lo que significa que podrías olvidarte de volver a aplicarte protector solar o permanecer demasiado tiempo al sol", dice Bagga. "También ensancha los vasos sanguíneos, aumentando la sensibilidad de tu piel a los daños de los rayos UV".

Así que recuerda seguir reaplicándote protector solar durante todo el día, aunque aparezcan algunas nubes.

"Aplícate un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior antes de salir y vuelve a aplicártelo cada dos horas", aconseja Bagga. "No confíes en las nubes para protegerte, los rayos UV pueden seguir causando daños en los días nublados".

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5. Deterioro de la capacidad de juicio y mayor riesgo de lesiones

"Muchas actividades veraniegas pueden implicar movimiento físico y peligros potenciales, como los deportes acuáticos o las reuniones en azoteas", destaca Bagga. "El alcohol perjudica la coordinación y la toma de decisiones, lo que aumenta la probabilidad de accidentes o lesiones".

"Minimice este riesgo no mezclando nunca el alcohol con la natación, la navegación o el ciclismo y mantenga al menos a una persona sobria en su grupo que pueda ayudarle en caso de emergencia".

Además, este verano puede ser un buen momento para probar algunas opciones sin alcohol.

"Aunque el alcohol y el calor nos provoquen asociaciones, no tenemos por qué actuar en consecuencia como los perros de Pavlov", dice Piper. "Disfruta de una cerveza fría sin alcohol y sigue bebiendo mucha agua, y te sentirás mucho mejor".