Lo primero que nos llamó la atención fue su elegante fachada y su terraza llena de flores, donde el camarero Carlos nos invitó a probar algunas de las especialidades de la cafetería.
Otra agradable sorpresa nos esperaba al entrar. El espacioso interior rebosa carácter y una elegancia atemporal. Nicola no es solo otra cafetería para turistas; es un lugar donde escritores, artistas y políticos se han reunido durante generaciones.
Créditos: TPN; Autora: Tereza Pedro; Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando los italianos abrieron algunos de los primeros «botequins» de Lisboa —pequeñas tiendas donde se vendían comestibles y bebidas—. Uno de ellos fue el Botequim do Nicola. Tras pasar por varias manos a lo largo de los años, Joaquim Fonseca Albuquerque lo reabrió como Café Nicola en 1929, nombre que se ha mantenido desde entonces. Más tarde, la cafetería se vinculó estrechamente con el poeta Bocage, cuya estatua aún hoy se puede ver en su interior.
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En el año 2000, el Café Nicola recibió el prestigioso premio «Café del Año», en reconocimiento a su larga tradición, calidad y servicio.
Si lo visitas entre el jueves y el sábado, también podrás disfrutar de actuaciones de fado en directo en la sala de la planta baja del café.
Nosotros decidimos sentarnos fuera y contemplar el animado ambiente de Rossio mientras saboreábamos unas deliciosas tortitas. La presentación era preciosa, el servicio excelente y el entorno no podía haber sido mejor. Nicola es uno de esos lugares que te recuerdan por qué los cafés históricos de Lisboa siguen siendo tan populares desde hace generaciones
.Ideal para: empaparse de un pedazo de la historia de Lisboa mientras te tomas un café o disfrutas de una comida.
Horario: de lunes a domingo, de 8:00 a 00:00

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