El fenómeno afectó con especial intensidad a la costa de la provincia de Gipuzkoa, lo que obligó a los socorristas a izar la bandera roja y a prohibir el baño en zonas muy frecuentadas por los turistas.

La ciudad de San Sebastián fue una de las zonas más afectadas por la oleada de estos organismos marinos, que a menudo se confunden con medusas, pero que son mucho más peligrosos.

El martes 4 de agosto, los equipos de rescate registraron aproximadamente 120 casos que requirieron asistencia por picaduras en las playas de la ciudad, aunque las autoridades locales señalaron que la mayoría de los casos fueron leves. No obstante, a principios de semana se produjeron incidentes más graves, como el de un bañista en Getaria que tuvo que ser hospitalizado tras sufrir múltiples picaduras y el de una mujer que necesitó asistencia de una ambulancia en la playa de Zarautz. Los equipos de emergencia también prestaron asistencia en las playas de Zurriola, Mutriku y Zumaia, y la mayoría de los tratamientos se administraron in situ.

Debido al aumento del riesgo, se prohibió temporalmente el acceso al agua en playas emblemáticas de la región, como La Concha, Ondarreta y Zurriola. Las autoridades locales explicaron que las restricciones se gestionaron de forma dinámica y se ajustaron a lo largo del día en función del tamaño, el número y la ubicación de los ejemplares avistados, lo que permitió la rápida reapertura de las playas una vez restablecidas las condiciones de seguridad.

Los expertos afirman que la inusual aparición de estas colonias flotantes a lo largo del litoral se debe a una combinación de vientos persistentes del noreste y temperaturas del agua del mar inusualmente altas para la región, que rondan los 24,8 ºC.

La alerta se ha intensificado en los últimos días debido a la llegada de ejemplares de mayor tamaño, cuyos tentáculos más largos tienen una mayor capacidad para liberar toxinas y causar lesiones dolorosas. Las autoridades sanitarias recuerdan a la población que estos organismos conservan su veneno activo incluso después de haber sido arrastrados a la orilla y parecer muertos en la arena; aconsejan a los bañistas que laven las zonas afectadas exclusivamente con agua de mar y que soliciten asistencia inmediata en los puestos de socorristas.