"Muchos animales llegaron en poco tiempo, coincidiendo con el periodo de tormentas. No se espera que recibamos 50 animales en dos semanas, cuando en semanas anteriores llegaban un máximo de cuatro por semana", explica a Lusa Francisca Hilário, veterinaria del CRAM-Ecomare.

Aumento de animales en los centros de rehabilitación

Desde finales de enero, cuando Portugal empezó a sentir los efectos del clima extremo, ha aumentado el número de animales que llegan a los centros de rehabilitación.

Las aves marinas representan el grupo más afectado, especialmente los frailecillos, que con frecuencia llegan en estado crítico o ya muertos, según describe Francisca Hilário.

La tasa de supervivencia de los frailecillos ronda el 25%, ya que la mayoría de los animales llegan al centro de rehabilitación "en estado muy crítico" y acaban muriendo en las primeras 24 horas.

Según la veterinaria, los frailecillos son una especie extremadamente sensible y difícil de rehabilitar, y las causas de su muerte son a menudo difíciles de determinar.

Consecuencias del mal tiempo

"Dado que hemos tenido mal tiempo durante bastante tiempo, [esto] puede ser suficiente para que no puedan alimentarse y se debiliten", añadió Francisca Hilário.

Sin embargo, explicó que "el fenómeno de que sean arrastrados a la orilla en cantidades inusuales durante las tormentas no es nuevo".

"Por ejemplo, 2023 también fue un año en el que, en enero, llegaron muchos frailecillos atrapados por el mal tiempo a su paso por la costa portuguesa", recordó.

Los ejemplares en rehabilitación están mostrando "progresos positivos", con varios animales alimentándose de forma autónoma y teniendo contacto con el agua.

Método de trabajo

El equipo veterinario realiza una primera evaluación y estabilización de los animales antes de proceder a pruebas diagnósticas como radiografías o análisis.

"El objetivo final del tratamiento es devolver las especies a la naturaleza en cuanto presenten un estado de salud estable y unas condiciones de mar favorables", aclara.

El CRAM recomienda que siempre que alguien vea un animal marino varado en la costa se ponga en contacto con la GNR (Guardia Nacional Republicana) o con los Guardas de la Naturaleza.