Las minas de Jales, situadas en Campo de Jales, en el municipio de Vila Pouca de Aguiar (distrito de Vila Real), fueron las últimas minas de oro en funcionamiento en Portugal; cerraron definitivamente en octubre de 1992.
En un comunicado, el Ayuntamiento de Vila Pouca de Aguiar señaló que «Jales es una de las zonas mineras más grandes de Portugal y fue la primera en someterse a una rehabilitación medioambiental».
«Se llevan a cabo regularmente labores de supervisión y seguimiento en una superficie de aproximadamente 10 hectáreas, en coordinación con la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente (APA)», añadía el comunicado.
En este contexto, EDM está invirtiendo alrededor de dos millones de euros, con financiación de la UE, para construir una planta de tratamiento de aguas mineras (ETAM), cuya finalización está prevista para finales de este año.
Según el ayuntamiento, la instalación permitirá el «tratamiento adecuado de las aguas de escorrentía procedentes de la antigua explotación minera».
EDM, cuya misión es la rehabilitación de antiguos emplazamientos mineros, se reunió el lunes con el equipo ejecutivo municipal encabezado por la alcaldesa Ana Rita Dias.
Durante la reunión, Ana Rita Dias advirtió de que «cualquier posible inversión minera en el municipio debe contar con la participación de las autoridades locales desde el inicio del proceso, asegurando la comprensión de las ventajas y desventajas, y garantizando que la población esté debidamente informada y se beneficie de los proyectos desarrollados en la zona».
En 2013, un consorcio ganó una licitación para un proyecto experimental de extracción de oro de tres años de duración en Jales/Gralheira; sin embargo, el proyecto acabó abandonándose y la concesión fue revocada tras incumplirse todos los plazos.
En el momento álgido de las operaciones mineras en Jales, se empleaba a unos 800 trabajadores, que extraían aproximadamente 30 kilogramos de oro al mes.
Este metal precioso se extrae en la zona desde la época del Imperio Romano.









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