La presidentade la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dio a conocer la propuesta durante su discurso sobre el Estado de la Unión, en el que instó a Europa a actuar contra lo que describió como la creciente influencia de la tecnología en los niños.

En virtud de la «Kids Act», la Comisión introduciría normas diferentes según la edad: se prohibiría a los menores de 13 años utilizar las redes sociales, mientras que los jóvenes de entre 13 y 15 años podrían tener acceso a «mini cuentas» restringidas, gestionadas y supervisadas por sus padres, que contarían con menos funciones e incluirían límites en cuanto al tiempo de uso.

En el caso de los jóvenes de entre 15 y 18 años, se esperaría que las plataformas aplicaran requisitos de «diseño seguro» destinados a reducir los riesgos para los adolescentes.

Revisión de las restricciones

Von der Leyen afirmó que la Comisión había analizado el enfoque de Australia a la hora de establecer una edad mínima para el uso de las redes sociales, después de que este país se convirtiera en el primero en introducir tales restricciones.

«Lo que estamos presenciando es una gran captura de nuestros hijos. Una captura de su atención, de su concentración, de sus mentes», lamentó, advirtiendo de que la forma en que están diseñadas las redes sociales puede privar a los niños de su infancia.

También expresó su preocupación por los teléfonos inteligentes, relacionando su uso generalizado entre los jóvenes con problemas como trastornos del sueño, ansiedad y autolesiones.

Según ha informado la Comisión Europea, las medidas propuestas tienen por objeto otorgar a los padres un mayor control sobre las experiencias en línea de los niños, al tiempo que se atribuye una mayor responsabilidad a las empresas tecnológicas.

Von der Leyen defendió que las plataformas deberían tener que demostrar que sus servicios son seguros para los menores, en lugar de hacer recaer toda la responsabilidad únicamente en los padres.

«Europa tiene el poder de actuar», afirmó. «Somos nosotros quienes decidimos nuestras normas, no las grandes empresas tecnológicas».

La presidenta de la Comisión también se refirió al rápido desarrollo de la inteligencia artificial, describiéndola como uno de los principales «puntos de inflexión» a los que se enfrenta la sociedad.

Añadió que la IA ofrecía importantes oportunidades, pero también presentaba riesgos que habría que abordar para poder aprovechar plenamente sus beneficios. Entre las preocupaciones que planteó se encontraban los sistemas de IA cada vez más autónomos y la posibilidad de que los modelos funcionaran más allá de los entornos para los que habían sido diseñados.

Von der Leyen se refirió a incidentes relacionados con agentes de IA y código malicioso, así como a las preocupaciones planteadas por los desarrolladores tras un incidente relacionado con Hugging Face.

La Ley de IA de la UE, afirmó, proporcionaría «barreras de seguridad» normativas, al tiempo que permitiría a Europa desempeñar un papel en los debates internacionales sobre la seguridad de la IA.

La Comisión también tiene previsto colaborar con Canadá, el Reino Unido y otros países en cuestiones como la evaluación de modelos de IA, la verificación, los sistemas de alerta temprana y la seguridad.