El ministro del Interior, Tony Burke, ha anunciado la incorporación de 100 agentes de control de inmigración adicionales y 250 plazas de internamiento como parte de una reforma más amplia del sistema de inmigración de Australia.
El objetivo no es crear un nuevo delito. Permanecer en Australia sin un visado válido ya es ilegal y puede dar lugar a la detención y la expulsión.
Lo que va a cambiar es el grado de rigor con el que se aplicarán esas normas.
Burke ha señalado que, anteriormente, Australia contaba con un sistema más rutinario para tratar a las personas que se quedaban más tiempo del permitido por su visado. Se les podía internar en un centro de detención de inmigrantes y se les indicaba que organizaran su salida, algo que, según él, a menudo daba lugar a que las personas organizaran sus propios vuelos en cuestión de semanas.
El Gobierno quiere ahora recuperar esa medida disuasoria.
77 000 personas han excedido el plazo de su visado
Australia cuenta actualmente con más de 77 000 personas que han excedido la duración de su visado, frente a las aproximadamente 64 000 de hace una década.
El Gobierno está barajando la posibilidad de utilizar unas antiguas instalaciones de cuarentena en Melbourne para aumentar la capacidad de internamiento, además de las 250 nuevas plazas que ya se están creando.
Burke ha rechazado las comparaciones con las redadas de inmigración llevadas a cabo por el ICE en Estados Unidos, afirmando que la operación australiana no se parecerá a las medidas de control que la gente haya podido ver en otros lugares.
Para los turistas comunes, el mensaje es bastante sencillo: comprueba la fecha de caducidad de tu visado y abandona Australia antes de que caduque, a menos que hayas obtenido otro estatus migratorio legal.
El Ministerio del Interior australiano ya advierte de que cualquier persona que permanezca en el país sin un visado válido puede ser detenida, expulsada y obligada a sufragar los gastos de dicha expulsión.
También puede haber consecuencias para futuros viajes. A quien abandone Australia tras pasar más de 28 días sin un visado válido se le podría denegar otro visado australiano durante un máximo de tres años, aunque se aplican excepciones.
Los visados de turismo también están cambiando
Esta medida forma parte de un endurecimiento mucho más amplio de las normas de inmigración de Australia.
El Gobierno también tiene previsto establecer como norma la condición de «prohibición de prolongar la estancia» en los visados de visitante. El objetivo es impedir que las personas lleguen como turistas y luego soliciten otro tipo de visado desde dentro de Australia como forma de prolongar su estancia.
Los estudiantes internacionales y los participantes en programas de vacaciones y trabajo se enfrentan a cambios específicos, entre los que se incluyen restricciones diseñadas para evitar que las personas cambien repetidamente de visado temporal o de curso con el único fin de permanecer en el país.
El Gobierno afirma que las reformas tienen por objeto reducir las cifras de inmigración, al tiempo que permiten a Australia contratar a los trabajadores necesarios en sectores como la sanidad y la construcción.
Ya han surgido críticas. Los defensores de los derechos humanos han advertido de que una aplicación más estricta de la ley podría hacer que los trabajadores indocumentados que sufren explotación se muestren más reacios a denunciar los abusos por miedo a ser detenidos.
Para los visitantes que planean unas vacaciones normales en Australia, apenas hay cambios siempre que respeten las condiciones y fechas de su visado.
Sin embargo, para aquellos que no abandonen el país cuando expire su permiso, las posibilidades de que las autoridades australianas investiguen activamente el caso están a punto de aumentar.









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