Los detractores de una política gubernamental repetitiva que permite a fondos de capital riesgo extranjeros hacerse con los mejores activos estratégicos de Portugal en energía, minería, vivienda e informática estarán interesados en conocer una alternativa que acaba de lanzar el 47º Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, cuya experiencia incluye haber sido gobernador de los Bancos de Canadá (2008-2010) e Inglaterra (2013-2020).
El Fondo Canadá Fuerte será dotado por el Gobierno con un objetivo inicial de 25.000 millones de dólares canadienses repartidos en tres años, durante los cuales la inversión estará abierta a todos los ciudadanos canadienses, incluidos los residentes en el extranjero. En un comunicado de prensa, Carney se dirigió a la nación: "todos ustedes tendrán la oportunidad de participar directamente en proyectos modernos que nos harán más resistentes e independientes. Este es nuestro país, este es vuestro futuro y lo construiremos juntos".
La base de esta propuesta guarda similitudes con el Fondo Soberano Noruego, creado inicialmente para invertir los beneficios de la explotación petrolífera del Mar del Norte en beneficio social de todos los noruegos. Sin embargo, las funciones de gestión serán distintas y se irán aclarando a medida que evolucione la Oficina de Transición durante los próximos meses.
La inversión del Fondo en proyectos "limpios" que persigan el beneficio del medio ambiente y no estén relacionados con el tráfico de armas, el consumo de drogas y la contaminación será prioritaria. Así pues, la atención se centrará en la obtención de rendimientos a largo plazo a partir de los avances actuales en la creación de energía verde, tecnologías de la información, agricultura ética y renovación de infraestructuras.
Un fondo similar aplicado a Portugal participaría en los controvertidos proyectos existentes de extracción de litio y cobre y en la construcción de infraestructuras para apoyar las revolucionarias aplicaciones de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. Sin embargo, una parte sustancial de los beneficios resultantes del despilfarro de los activos nacionales irá a parar a las carteras de los portugueses y no a las de oscuras corporaciones.
El Primer Ministro añadió en su comunicado de prensa que el fondo estará regulado por un organismo independiente y "funcionará como una cuenta nacional de ahorro e inversión" con el objetivo de que todos los canadienses puedan hacer aportaciones minoristas y participar en el crecimiento.
Demasiado bueno para ser verdad... El perfil de Mark Carney como competente banquero central y estadista de gran prestigio hace de este experimento de socialismo práctico, como freno al capitalismo desenfrenado, una posible solución interesante para Portugal.
Un ensayo de Roberto CavaleiroTomar 30 abril 2026








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