La DGS también destaca que «el calor, la fatiga y la deshidratación pueden reducir la percepción del riesgo y fomentar comportamientos menos seguros en entornos acuáticos».

La Organización Mundial de la Salud señala que el ahogamiento es una de las principales causas de muerte entre los niños, adolescentes y adultos jóvenes, y figura entre las diez principales causas de muerte de las personas de entre 5 y 24 años.

Grupos más vulnerables

En la guía que se acaba de publicar, la DGS identifica a los grupos más vulnerables, entre los que se incluyen los niños pequeños, especialmente los de entre 1 y 4 años; los niños y jóvenes con habilidades limitadas para nadar; y los adolescentes y adultos jóvenes que adoptan comportamientos de riesgo, como lanzarse al agua en lugares peligrosos o intentar nadar largas distancias sin la preparación adecuada.

Las personas de 50 años o más, aquellas con enfermedades crónicas y las personas bajo los efectos del alcohol o de sustancias psicoactivas también se encuentran entre los grupos más vulnerables.

La autoridad sanitaria también advierte de los factores que aumentan el riesgo de ahogamiento, como el mar agitado, las corrientes, las profundidades desconocidas, las zonas sin vigilancia y el acceso fácil y sin obstáculos a ríos, lagos, embalses, piscinas o pozos.

Acudir a playas vigiladas

Entre las principales recomendaciones para la población se encuentran acudir a playas y zonas de baño vigiladas, seguir la señalización y las instrucciones de los socorristas, entrar en el agua gradualmente —especialmente tras una exposición prolongada al calor— y comprobar la profundidad y la ausencia de obstáculos antes de zambullirse.

La DGS también desaconseja nadar solo o en zonas aisladas, consumir bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas antes o durante las actividades acuáticas, llevar puesto un chaleco salvavidas durante la práctica de deportes acuáticos y garantizar una hidratación adecuada, al tiempo que se da prioridad a permanecer en zonas de sombra.

En lo que respecta a los niños de hasta 4 años, la guía hace hincapié en que deben permanecer siempre bajo la supervisión directa y constante de un adulto, «al alcance de la mano».

Se insiste en que la supervisión nunca debe delegarse en otros niños, y que los adultos responsables deben evitar distracciones como el uso del teléfono móvil o el consumo de alcohol. La DGS recomienda asimismo impedir el acceso sin supervisión a piscinas, estanques y pozos.

Evitar zambullirse en lugares desconocidos

Para los jóvenes de entre 15 y 24 años, la autoridad sanitaria desaconseja zambullirse en lugares desconocidos, no sobreestimar sus capacidades físicas y de natación, y respetar siempre las señales de seguridad.

Para las personas de 50 años o más y aquellas con enfermedades crónicas, se recomienda beber agua a lo largo del día, evitar las actividades acuáticas tras una exposición prolongada al calor, entrar en el agua gradualmente y no nadar solos.

En cuanto a los saltos al agua, la DGS recuerda que nunca se debe saltar de cabeza a aguas desconocidas sin comprobar primero la profundidad del agua y asegurarse de que no haya rocas u otros obstáculos sumergidos.

Un proceso rápido y silencioso

La guía también llama la atención sobre el hecho de que el ahogamiento es, en la mayoría de los casos, un proceso rápido y silencioso.

Una persona en peligro puede ser incapaz de pedir ayuda y mostrar signos como dificultad para mantenerse a flote, movimientos descoordinados, la cabeza echada hacia atrás con la boca a nivel del agua, mirada fija o desorientada, falta de respuesta y desaparición repentina bajo el agua.

Cómo ponerse en contacto con las autoridades

En caso de ahogamiento, la DGS recomienda mantener la calma, avisar inmediatamente a un socorrista, si hay alguno presente, y llamar al 112.

Según las cifras de la Autoridad Marítima Nacional, 17 personas fallecieron en las playas entre el 1 de mayo y el 31 de julio, un periodo en el que se realizaron 868 rescates y 1 606 intervenciones de primeros auxilios.