El resultado no solo otorga al equipo de Marco Silva una ventaja abrumadora de cara al partido de vuelta en Edimburgo, sino que también supone una prueba más de que las Águilas están empezando a encontrar su ritmo en el momento perfecto.
Tras el nerviosismo que rodeó la eliminatoria contra el St. Gallen en la ronda anterior, el Benfica afrontó el reto del Hearts con autoridad desde el pitido inicial. Rafa Silva marcó la pauta al abrir el marcador a los tres minutos, lo que puso inmediatamente a los visitantes a la defensiva. Tomás Araújo duplicó la ventaja a mitad de la primera parte, antes de que Vangelis Pavlidis transformara un penalti poco antes del descanso, lo que permitió al Benfica retirarse a los vestuarios con una cómoda ventaja de 3-0.
Autor: SL Benfica;
Si el Hearts albergaba alguna esperanza de remontada en la segunda parte, esta se desvaneció rápidamente. Gianluca Prestianni continuó con su impresionante racha reciente al anotar el cuarto gol en el minuto 59, demostrando una vez más por qué muchos aficionados creen que esta podría ser su temporada de consagración. Aunque Tom Renaud recortó distancias para el equipo escocés, la respuesta del Benfica fue inmediata y implacable. Jhon Durán marcó en los últimos compases del partido antes de que Andreas Schjelderup cerrara el marcador desde el punto de penalti ya en el tiempo de descuento.
Uno de los aspectos más alentadores de la victoria fue la variedad ofensiva del Benfica. Seis goles fueron repartidos entre seis jugadores diferentes, lo que demuestra la amplitud de opciones de que dispone Marco Silva. Nombres consolidados como Rafa Silva y Pavlidis volvieron a dar la talla cuando más se les necesitaba, mientras que jóvenes promesas como Prestianni y Schjelderup aprovecharon sus oportunidades. El gol de Durán fue otra señal positiva para un jugador del que se espera que desempeñe un papel importante a lo largo de la temporada.
El centro del campo también merece un gran reconocimiento. Georgiy Sudakov siguió demostrando por qué el Benfica invirtió tanto en su fichaje, ayudando a marcar el ritmo y aportando creatividad en el último tercio del campo. Por su parte, Enzo Barrenechea y Leandro Barreiro aportaron el equilibrio que permitió a los jugadores ofensivos del Benfica brillar. El resultado fue una actuación que combinó control, intensidad y eficacia.
Quizá lo más importante es que la victoria supone un paso más en el desarrollo del proyecto de Marco Silva. Las actuaciones del equipo a principios de temporada adolecieron en ocasiones de falta de cohesión, sobre todo durante la difícil derrota en el partido de ida contra el St. Gallen. Sin embargo, el Benfica respondió de forma impresionante, primero remontando ese déficit y ahora arrollando al Hearts ante su afición.
Aunque aún queda por disputarse el partido de vuelta en Escocia, se necesitaría una remontada extraordinaria para que el Benfica no pasara de ronda. Una ventaja de cinco goles le da a Marco Silva el lujo de gestionar la eliminatoria con sensatez, al tiempo que sigue mejorando la forma física y la compenetración de su plantilla.
Para los seguidores del Benfica, lo más destacable puede ser la forma en que se ha conseguido la victoria más que el marcador en sí. Las Águilas se mostraron seguras, dinámicas y letales, cualidades que los aficionados esperan que se trasladen a la temporada nacional. Si esta actuación sirve de indicio, el Benfica parece estar cobrando impulso justo cuando la campaña empieza a cobrar ritmo.








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