Santo Tomé y Príncipe cuenta con recursos agrícolas y marítimos que pueden desempeñar un papel importante en su desarrollo económico. Sin embargo, para Abnildo d’Oliveira, su verdadero potencial no reside únicamente en aumentar la producción, sino en garantizar que el país pueda generar un mayor valor a partir de lo que ya produce.
Esta visión requiere prestar atención a todo el recorrido económico de un producto: desde la producción y la cosecha o la captura hasta la conservación, la transformación, la comercialización y el acceso al mercado. Cuantas más etapas de este proceso se puedan desarrollar de forma viable dentro del país, mayor será el potencial para crear actividad económica y retener valor dentro de la economía nacional.
Este enfoque resulta especialmente relevante en sectores como la agricultura y la pesca, donde el reto no consiste simplemente en poseer recursos, sino en desarrollar las capacidades necesarias para aprovecharlos mejor. La pregunta subyacente es sencilla: ¿qué puede hacer Santo Tomé y Príncipe para obtener más valor económico de sus propios recursos antes de que ese valor se genere fuera del país?
Generar más valor en Santo Tomé y Príncipe: de la producción primaria al procesamiento local
La agricultura ofrece uno de los ejemplos más claros de este enfoque. El potencial económico de productos como el cacao, el café, la vainilla y la pimienta no termina necesariamente con su producción como materias primas.
La selección, el procesamiento, la transformación, el envasado y la comercialización pueden añadir nuevas etapas a la cadena de valor económica y permitir que una mayor proporción del valor final asociado a estos productos se genere a nivel local.
Para Abnildo d’Oliveira, esta es una de las cuestiones que debería ocupar un lugar central en el debate sobre el futuro productivo del país: la pregunta no debería ser solo cuánto produce Santo Tomé y Príncipe, sino cuánto valor es capaz de crear a partir de esa producción.
El desarrollo de esta capacidad no depende únicamente de los productores. Requiere una evaluación de las condiciones que afectan a cada cadena de valor, las necesidades de infraestructura, la conservación y el almacenamiento, el acceso a la financiación, los conocimientos técnicos, la capacidad empresarial, la logística y las oportunidades reales de mercado.
Por este motivo, la valorización de la producción nacional debe abordarse según criterios económicos y de viabilidad. No todas las actividades pueden desarrollarse de la misma manera ni al mismo ritmo. El objetivo es identificar dónde existen oportunidades reales para la transformación local y qué condiciones serán necesarias para convertirlas en una actividad económica sostenible.
«Contamos con recursos y con producción, pero debemos preguntarnos cuánto valor somos capaces de generar a partir de ellos en Santo Tomé y Príncipe. La producción es esencial, pero transformar lo que producimos de manera más eficaz puede abrir nuevas oportunidades para nuestros productores, nuestros pescadores y nuestras empresas. Debemos identificar dónde podemos crear más valor aquí, con responsabilidad, capacidad técnica y una visión económica a largo plazo». ABNILDO D’OLIVEIRA.
El principio que subyace a esta propuesta es que producir más puede ser importante, pero generar un mayor valor a partir de lo producido representa un paso adicional en el desarrollo económico.
Cuando existe capacidad local para incorporar etapas adicionales a una cadena de valor, pueden surgir nuevas actividades en los ámbitos de la transformación, la conservación, la logística, la comercialización y la prestación de servicios. Esto puede ampliar la base económica asociada al mismo recurso sin dar por sentado que todos los beneficios se materializarán de forma inmediata.
El impacto en los ingresos, el empleo, las exportaciones o la sustitución de determinadas importaciones dependerá de la viabilidad de cada iniciativa y de su aplicación efectiva. Por este motivo, estos elementos deben entenderse como resultados potenciales de una mayor capacidad productiva y de transformación, más que como efectos garantizados desde el principio.
La agricultura y la economía azul como fuentes de una mayor actividad económica en el país
El mismo razonamiento se aplica al mar.
La pesca y la economía azul pueden generar una mayor actividad económica cuando el análisis va más allá de la captura en sí misma y tiene en cuenta también las oportunidades de conservación, transformación, procesamiento y comercialización de los recursos pesqueros.
Para una nación insular como Santo Tomé y Príncipe, evaluar los recursos marítimos únicamente en términos de extracción significaría pasar por alto una parte significativa de su potencial económico. El reto consiste en determinar qué actividades adicionales pueden desarrollarse de forma sostenible y competitiva dentro del país.
Esto requiere evaluar una serie de consideraciones prácticas. La disponibilidad de sistemas de conservación, los requisitos de la cadena de frío, las infraestructuras, la calidad y la seguridad de los productos, el acceso al mercado, la financiación y la organización de las diferentes actividades determinarán cualquier avance.
El objetivo no debe ser aumentar la explotación de los recursos sin criterios adecuados, sino aprovechar mejor lo que puede utilizarse de forma sostenible y construir una cadena de valor económica más completa en torno a esos recursos.
Este enfoque también puede contribuir a reforzar la posición de los productores y pescadores. Cuando existen mejores condiciones para conservar, transformar o comercializar un producto, quienes participan en las primeras etapas de la cadena de valor tienen mayores oportunidades de acceder a nuevas posibilidades económicas.
La importancia que Abnildo d’Oliveira concede a esta cuestión se deriva precisamente de la relación entre los recursos nacionales, la creación de valor y la capacidad económica interna. La propuesta no consiste en presentar la agricultura o la pesca como soluciones aisladas, sino en integrarlas en una estrategia más amplia de diversificación productiva.
En este contexto, reducir las vulnerabilidades externas no significa afirmar que Santo Tomé y Príncipe pueda producir de inmediato todo lo que actualmente importa. Significa aumentar, siempre que sea viable, la capacidad del país para producir más, transformar de forma más eficaz y depender menos de actividades económicas en las que la mayor parte del valor se genera más allá de sus fronteras.
Las prioridades económicas incorporadas en el marco de «Nossa Terra» incluyen el desarrollo de la agroindustria, la valorización de los productos agrícolas, la transformación local y la economía azul como parte de esta visión para reforzar la capacidad productiva. Su relevancia dependerá de la capacidad de traducir estas propuestas en medidas técnicamente definidas y adaptadas a las condiciones reales del país.
Abnildo d’Oliveira sitúa, por tanto, una cuestión concreta en el centro del debate económico: Santo Tomé y Príncipe no debe limitarse a explotar sus recursos, sino que debe trabajar para garantizar que una mayor parte de la riqueza que dichos recursos pueden generar se cree y se retenga dentro del país.
La agricultura, la pesca y la transformación local pueden contribuir a este objetivo si se desarrollan mediante una planificación adecuada, inversiones apropiadas, acceso al conocimiento y fuertes vínculos con los mercados. El reto consiste en pasar progresivamente de una economía que comercializa principalmente productos en bruto a otra con mayor capacidad para transformar, diferenciar y comercializar sus propios productos de valor añadido.
Ese es el principio fundamental de la propuesta: garantizar que los recursos de Santo Tomé y Príncipe generen más oportunidades económicas dentro del propio país.
Información pendiente de validación
Antes de la publicación, es recomendable confirmar las prioridades específicas por sector y cultivo; los proyectos previstos de transformación o procesamiento local; los requisitos de infraestructura y cadena de frío; los instrumentos destinados a productores y pescadores; los mecanismos de financiación; los mercados prioritarios; y cualquier iniciativa específica que pueda presentarse públicamente como un proyecto definido.
También debe verificarse el alcance exacto de las medidas relativas al cacao, el café, la vainilla, la pimienta, la agricultura, la pesca, la agroindustria, el procesamiento local y la economía azul incluidas en el Plan de Recuperación Económica de Santo Tomé y Príncipe 2026-2030.
El aumento de los ingresos, la creación de empleo, el crecimiento de las exportaciones o la reducción de las importaciones no deben presentarse como resultados garantizados sin indicadores, instrumentos y datos de apoyo previamente validados.
La cita propuesta atribuida a Abnildo d’Oliveira requiere una aprobación explícita antes de ser publicada como declaración atribuida.
También deberá verificarse el alcance exacto de las medidas relativas al cacao, el café, la vainilla, la pimienta, la agricultura, la pesca, el sector agroindustrial, la transformación local y la economía azul previstas en el Plan de Recuperación Económica de Santo Tomé y Príncipe 2026-2030.
No deben presentarse como resultados garantizados el aumento de los ingresos, la creación de empleo, el crecimiento de las exportaciones o la reducción de las importaciones sin indicadores, instrumentos y datos previamente validados.
La propuesta de cita de Abnildo d’Oliveira requiere aprobación expresa antes de ser publicada como declaración atribuida.









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