Conocido como Castro de Monte Mozinho, o la «Ciudad Muerta», es uno de los asentamientos fortificados de la época romana más grandes del norte de Portugal. Hoy en día, sus murallas de piedra, sus antiguas calles y los restos de las antiguas viviendas ofrecen a los visitantes una idea de cómo vivían allí sus habitantes.

El yacimiento se encuentra a 408 metros sobre el nivel del mar y se extiende a lo largo de unas 22 hectáreas, una superficie equivalente aproximadamente a 30 campos de fútbol. Abarca las parroquias de Galegos, Oldrões y Valpedre.

Su historia se remonta a finales del siglo I a. C. y principios del siglo I d. C., cuando el noroeste de la Península Ibérica se estaba integrando en el mundo romano.

Aunque la influencia romana fue transformando gradualmente el asentamiento, sus habitantes conservaron inicialmente las tradiciones más antiguas. Algunas de las primeras casas eran circulares, siguiendo el estilo asociado a la cultura prerromana de los castros. Con el tiempo, aparecieron nuevas formas arquitectónicas, junto con calles, murallas defensivas y espacios destinados a la vida cotidiana y comunitaria.

La zona más importante se encontraba en la cima de la colina. Entre los hallazgos arqueológicos descubiertos allí se encontraban esculturas de granito que representaban a guerreros gallegos.

Los indicios sugieren que la población comenzó a abandonar el asentamiento hacia el siglo V. Algunos se trasladaron a zonas más bajas y abiertas, mientras que otros abandonaron la región por completo.

Las excavaciones arqueológicas realizadas durante el siglo XX sacaron a la luz restos de viviendas, monedas, cerámica y otros objetos que en su día utilizaron los habitantes del lugar.

Las ruinas al aire libre se pueden visitar de forma gratuita. El Centro de Interpretación del Castro de Monte Mozinho se creó en 2004 para ayudar a los visitantes a comprender la historia y la importancia del yacimiento.

El centro está vinculado al Museo Municipal de Penafiel, que actualmente se encuentra en proceso de renovación. Se recomienda a los visitantes que consulten la información más reciente antes de desplazarse, ya que el acceso a las instalaciones de interpretación puede estar restringido.