El domingo por la noche, 13 de septiembre, en Flushing Meadows, el alemán coronó la mejor temporada de su carrera al derrotar a Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 para ganar el US Open, lo que le valió su segundo título de Grand Slam del año y confirmó su lugar entre las figuras más destacadas del tenis masculino.
La victoria fue especialmente significativa teniendo en cuenta la trayectoria de Zverev en Nueva York. Hace seis años, sufrió una de las derrotas más dolorosas de su carrera al desperdiciar una ventaja de dos sets frente a Dominic Thiem en la final del US Open de 2020. Esta vez no hubo colapso. Solo hubo serenidad, control y la confianza de un jugador que, por fin, cree que su lugar está en lo más alto de este deporte.
Zverev alcanzó tres finales de Grand Slam en 2026. Por fin conquistó su tan esperado primer título de Grand Slam en Roland Garros, quedó subcampeón en Wimbledon y ahora ha añadido la corona del Abierto de Estados Unidos a su creciente palmarés. Pocos jugadores en los últimos años han mostrado una excelencia tan constante en todas las superficies en una sola temporada.
Quizá lo más impresionante sea que el alemán ha demostrado su capacidad para sobreponerse a la decepción. Al principio de su carrera, las derrotas en finales de Grand Slam parecían perseguirle. Las derrotas en Nueva York en 2020 y en París en 2024 generaron dudas sobre si alguna vez llegaría a ser campeón de un Grand Slam. En lugar de definirlo, esos reveses parecen ahora los cimientos sobre los que se ha construido esta extraordinaria temporada.
Frente a Shelton, Zverev se mostró como todo un campeón consagrado. El estadounidense llegó a la final en plena racha, respaldado por un público local apasionado y en busca de un hito histórico para el tenis masculino estadounidense. Sin embargo, cada vez que el partido amenazaba con complicarse, Zverev recurrió a su mayor experiencia, a la calidad de su servicio y a su disciplina táctica para recuperar el control.
Con dos títulos de Grand Slam ya en su haber, la atención se centrará naturalmente en las Finales ATP y en la lucha por el número 1 del mundo al final del año. Si Zverev consigue mantener su nivel actual, terminar la temporada en lo más alto de la clasificación es un objetivo realista. Sería una recompensa merecida para una campaña que se ha caracterizado tanto por la regularidad como por las grandes victorias.
También existe la intrigante perspectiva de que consiga forjar su propia era. El tenis masculino atraviesa actualmente un periodo de transición. Si bien estrellas como Jannik Sinner y Carlos Alcaraz representan el futuro, el año 2026 ha pertenecido a Zverev. A sus 29 años, combina la experiencia de un veterano con las cualidades físicas necesarias para seguir siendo competitivo durante varias temporadas más.








Follow us on social media