En un vídeo publicado en sus redes sociales y en declaraciones al canal de televisión Now, el alcalde justificó la medida alegando motivos de seguridad vial y la necesidad de proteger el espacio público, calificando la situación actual de «vergüenza» y afirmando que el modelo vigente «no funciona». Entre los principales problemas, Moedas destacó el aumento de los accidentes, la circulación en sentido contrario, el uso por parte de menores y el abandono generalizado de vehículos en aceras y vías públicas, señalando que los servicios municipales recogen más de 1.200 patinetes mal aparcados cada mes.

La iniciativa municipal surge a raíz de una petición lanzada por el Automóvil Club de Portugal (ACP), que reunió aproximadamente 20 000 firmas de residentes empadronados en Lisboa para solicitar un referéndum local sobre el futuro de las licencias de patinetes compartidos. Actualmente, el sector de la capital cuenta con los operadores Bolt, Lime y Bird.

Si el ejecutivo municipal aprueba la propuesta de suspensión —alineando a Lisboa con la postura ya adoptada por ciudades como Braga—, se concedería a los operadores un plazo de hasta 60 días para retirar toda su flota de las calles.

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