«Por la presente se establece el Día Nacional de la Viña y el Vino, que se celebrará anualmente el 31 de julio», reza una orden publicada hoy en el Diário da República (Boletín Oficial).
En el decreto firmado por el ministro de Agricultura y Asuntos Marítimos, José Manuel Fernandes, el Gobierno ha señalado que el vino es un pilar simbólico de la mesa portuguesa y de la dieta mediterránea, que abarca dimensiones sociales, económicas, culturales, religiosas, medioambientales y paisajísticas, y que ha desempeñado un papel en la «ritualización que recorre la historia de las comunidades».
La celebración tiene por objeto reconocer la importancia del sector y destacar el valor del patrimonio vitivinícola, así como la diversidad de sus variedades de uva y regiones.
El Instituto de la Viña y el Vino (IVV) se encarga de promover y coordinar las iniciativas conmemorativas relacionadas con este día.
El Gobierno también señaló que este sector es un motor de la economía nacional y una herramienta para la cohesión territorial.
«La vitalidad del sector sustenta a las comunidades rurales en decenas de municipios y ha permitido el notable crecimiento del enoturismo», señaló.
La jornada se celebrará simbólicamente el 31 de julio, fecha en la que, en 1986, el Consejo de Ministros aprobó la legislación por la que se creaba el IVV, que este año cumple su 40.º aniversario.
Para conmemorar la ocasión, el IVV también presentará un nuevo portal dedicado al vino y al sector vitivinícola, así como el anuario de 2025 de vinos y bebidas espirituosas portuguesas.
En 2025, la superficie vitícola de Portugal ascendía a 169 663 hectáreas, y la producción nacional de vino ascendió a 595,6 millones de litros.







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