Ambos lugares se enfrentan a una demanda creciente sin disponer de los medios para aumentar la oferta, debido a una combinación de factores, como los elevados costes de construcción, la escasez de mano de obra y los retrasos en la concesión de licencias, por citar algunos.

En los últimos años, los responsables políticos de California han dado prioridad a abordar muchas de estas cuestiones, aprobando leyes que obligan a los gobiernos locales a agilizar los proyectos de vivienda que cumplan con normas objetivas de ordenación territorial y laborales, sin que tengan que pasar por años de tramitación burocrática. Los dirigentes estatales también han trabajado para reducir las costosas tasas de urbanización y ampliar las colaboraciones para contar con mano de obra cualificada en el sector de la construcción.

Una crisis compartida

El Gobierno portugués ha trabajado de forma similar para abordar algunos de estos retos, sobre todo a través de la iniciativa «Simplex Urbanístico», destinada a eliminar los cuellos de botella en la concesión de licencias locales, reduciendo las barreras locales para su obtención, bajando el tipo del IVA para incentivar la construcción y la rehabilitación y, más recientemente, aprobando legislación para resolver disputas sucesorias —con el objetivo ideal de sacar al mercado más viviendas desocupadas y, por lo tanto, aumentar la oferta—.

Todas estas medidas son positivas y cada una de ellas contribuye en pequeña medida a ir superando la crisis común. Pero, ¿qué más se puede plantearse? Pues bien, en Portugal, a medida que la inversión extranjera sigue aumentando y el Gobierno busca alternativas al tradicional programa «Golden Visa» —que a cambio de una inversión inmobiliaria ofrecía una vía para obtener la ciudadanía antes de su eliminación gradual en 2023—, tal vez los responsables políticos podrían plantearse una variante específica, que dé prioridad a la reinversión en la comunidad.

Esto podría consistir en destinar una parte de la inversión a través de fondos a la vivienda pública y social (que, con alrededor del 2 %, es una de las tasas más bajas de Europa, siendo la media de aproximadamente el 9 %). A medida que los precios de la vivienda aumentan más rápido que los salarios, será cada vez más importante buscar soluciones creativas para apoyar a la clase trabajadora.

La inversión extranjera ha demostrado ser una herramienta valiosa para la reconstrucción del país tras la crisis y seguirá desempeñando un papel clave. No obstante, podemos fijarnos en otros países —o en estados con economías tan grandes como las de un país—, como California, para identificar qué ha funcionado y qué no a la hora de garantizar el éxito.

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