Citando datos de un estudio de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, de la que forma parte, Zero expresó su «gran preocupación» por el consumo de combustible para aviones, que supone un aumento de aproximadamente un millón de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) al año.
«Esta situación resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que las emisiones procedentes de los principales combustibles para el transporte por carretera han aumentado un 3,6 % y las derivadas de la producción de electricidad han descendido en torno al 70 %, y que en 2026 Portugal seguirá sin disponer de un presupuesto de carbono para la aviación y la Hoja de Ruta para la Descarbonización de la Aviación (RONDA) aún no se haya completado», argumentó Zero en un comunicado.
Según la asociación, mientras los combustibles sintéticos no estén disponibles a la escala necesaria, el crecimiento del tráfico aéreo «podría comprometer un presupuesto de carbono para la aviación que Portugal aún no ha definido» y que «debe elaborarse rápidamente» para establecer cuánto puede emitir el sector de forma acumulativa de manera compatible con los objetivos del Acuerdo de París sobre la reducción de gases de efecto invernadero.
Los combustibles sintéticos para la aviación (e-SAF), producidos con hidrógeno renovable y carbono sostenible, serán «esenciales para descarbonizar los vuelos que no puedan evitarse, transferirse a modos de transporte más eficientes o descarbonizarse mediante otras soluciones», explicó la organización de defensa del medio ambiente en el documento.
La posición de Zero se basa en un análisis publicado hoy por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, que compara las trayectorias de emisiones y los planes de expansión con los presupuestos de carbono compatibles con el Acuerdo de París de 20 aeropuertos importantes en 10 países europeos.
«La conclusión fundamental es bastante clara: el crecimiento del tráfico aéreo no puede seguir tratándose como algo independiente de los límites climáticos, especialmente en un momento en el que los combustibles sintéticos siguen estando lejos de alcanzar la escala necesaria», afirmó.
Por ello, la asociación consideró urgente que cada país defina, «de manera transparente y con base científica», el presupuesto de carbono disponible para la aviación.
«RONDA debe cubrir esta laguna, empezando por definir un presupuesto de carbono para la aviación portuguesa, con una trayectoria e hitos para 2030, 2035 y 2040, así como puntos de referencia que permitan evaluar las emisiones asociadas a los distintos aeropuertos», declaró Zero.









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