RENFE, de España, ha decidido recientemente reorientar sus planes de crecimiento, pasando de Francia a Portugal. RENFE es un gigante ferroviario; cuando quiere expandirse, probablemente lo consigue.
¿Por qué abandonar sus planes para Francia? El Gobierno francés nunca ha ocultado su intención de proteger sus industrias frente a cualquier cambio que pueda detener o retrasar. En un principio, RENFE quería establecer una conexión de alta velocidad con Francia para los Juegos Olímpicos de París de 2024. Sin embargo, los obstáculos técnicos, los requisitos burocráticos y los retrasos provocaron lo que podría denominarse una «polémica candente».
El operador ferroviario estatal español goza de un amplio reconocimiento como líder mundial en el sector ferroviario, concretamente en el tren de alta velocidad. Mientras que países como Japón y China suelen acaparar el debate mundial en torno a la tecnología ferroviaria, España cuenta con la red de tren de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda más grande del mundo, solo por detrás de China. RENFE se ha labrado una reputación mundial por su puntualidad, su ingeniería de infraestructuras de primer orden y su alta velocidad comercial.
Ahora están centrando su atención en Portugal, y cuentan con recursos prácticamente ilimitados. En los índices mundiales de infraestructuras (como el seguimiento histórico del Foro Económico Mundial), Portugal ocupa el puesto 31 a nivel mundial en cuanto a la calidad de su infraestructura ferroviaria. Los conocimientos y la experiencia de RENFE van a marcar una gran diferencia en el sistema ferroviario portugués. Independientemente de tus opiniones políticas, esto supondrá un gran cambio para el mercado, y las conexiones ferroviarias de alta velocidad van a ser la prioridad número uno.
Las obras en el enlace entre Lisboa y Madrid ya avanzan a buen ritmo. Lo que actualmente lleva diez horas se reducirá a tres horas, de centro de ciudad a centro de ciudad. El transporte aéreo no puede competir en estas rutas más cortas. El Gobierno portugués ya ha aprobado el desarrollo de la línea de alta velocidad entre Lisboa y Madrid, y la construcción ya está en marcha, aunque aún quedan varios tramos por completar. Algunos tramos ya se están sometiendo a pruebas. Tramo Évora–Elvas/Caia: ha alcanzado las fases finales de pruebas en Portugal, y está previsto que el tramo de 80 km entre en servicio a mediados de 2026.
Tramo Poceirão–Bombel: Preparado para que las obras de duplicación de vía comiencen en 2026, con el objetivo de completarlas en 2029 para dar soporte al servicio inicial de cinco horas previsto para 2030.
Línea de alta velocidad Lisboa-Madrid. Avanzan las obras en los tramos de conexión españoles, incluidas las obras en los alrededores de Plasencia para preparar la futura explotación en alta velocidad.
Trenes españoles en las líneas ferroviarias portuguesas
El ministro de Transportes español, Óscar, ha dejado claro que RENFE comenzará a operar en Portugal. Las normas de libre acceso de la UE les otorgan el derecho a hacerlo. Francia se opuso, pero no es probable que Portugal pueda resistirse. La empresa ferroviaria nacional española está ultimando intensamente los planes para expandir sus trenes de alta velocidad directamente al mercado portugués, lo que está provocando un intenso debate, pero es casi seguro que el proyecto seguirá adelante.
RENFE necesita expandirse y solo tiene dos vecinos: Francia y Portugal. Nos guste o no, Portugal es el siguiente en sus planes de expansión. También hay que tener en cuenta que RENFE cuenta con amplios recursos financieros y una flota de trenes de alta velocidad lista para entrar en acción.
Entonces, ¿cómo competirá con CP?
El transporte ferroviario en Portugal está muy subvencionado y tiene un coste reducido en comparación con muchos otros países del norte de la UE. Competir en el coste del viaje supone un gran reto. Es muy probable que compitan en cuanto a comodidad y confort. La flota de RENFE es moderna y rápida. Saben cómo ofrecer mayor comodidad y servicios adicionales a los pasajeros.
Uno de los primeros países en implantar el acceso abierto fue la República Checa, uno de los mercados ferroviarios de pasajeros más abiertos y competitivos de Europa, donde destacan las dinámicas operaciones de acceso abierto en corredores comerciales clave. El operador histórico: České dráhy (ČD) sigue siendo el principal operador estatal de transporte de pasajeros, con una cuota de mercado de entre el 50 % y el 60 %. Empresas privadas como RegioJet y Leo Express desafían el monopolio estatal en las principales rutas interurbanas. He viajado tanto con ČD como con RegioJet. RegioJet se centra en los precios bajos, mientras que ČD parece centrarse en la calidad y el servicio. Yo me decanté por ČD, aunque era un poco más cara. Las tarifas de ambos operadores son mucho más baratas que, por ejemplo, en el Reino Unido, donde viajar en tren es astronómicamente caro en comparación con otros operadores de la UE.
Del norte de Europa al sur
La demanda de trenes de alta velocidad en Europa crece cada día. La principal ruta de norte a sur pasa por dos nodos principales: París y Madrid. A Virgin ya se le han concedido los derechos para utilizar el túnel del Canal de la Mancha, por lo que cabe esperar competencia en esta ruta. La Comisión Europea mantiene su firme compromiso con un corredor transfronterizo totalmente integrado. En el marco del plan director de la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), la UE tiene como objetivo conectar París y Madrid directamente, para llegar finalmente a Lisboa. El objetivo a largo plazo es optimizar las vías para que un tren pueda recorrer el trayecto entre París y Madrid en unas seis horas hacia mediados de 2035. Por el momento, no existe ninguna conexión directa, por lo que pasar por Barcelona es la única opción.
El itinerario: Coge un TGV francés de SNCF Voyageurs desde la Gare de Lyon de París hasta Barcelona-Sants. Desde allí, cambia a un tren de alta velocidad español (operado por RENFE AVE, Iryo u Ouigo España) con destino a Madrid Puerta de Atocha. Duración del trayecto: La conexión más rápida tarda unas 10 horas y 10 minutos si los horarios encajan a la perfección.
La conexión Madrid-Lisboa está cada vez más cerca, pero aún no está completa. Una vez finalizada, el trayecto durará tres horas, lo que, sumado a la ruta ya existente París-Madrid de 10 horas, significa que el trayecto París-Lisboa podría durar 13 horas; con la esperanza de que, si España y Francia logran resolver la conexión directa, el tiempo podría reducirse aún más, lo que empieza a resultar tentador.
Con los problemas actuales en los aeropuertos —retrasos en la facturación, controles de seguridad, problemas de tráfico aéreo, etc.—, ¿no resultaría tentador coger el tren?









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