Entre el 1 de junio y el 31 de agosto, la red aérea europea gestionó una media de 35.959 vuelos diarios, lo que supone un aumento del 2,4 % con respecto al mismo periodo de 2025.

El día de mayor actividad se registró el 10 de julio, cuando 37 640 vuelos surcaron el espacio aéreo europeo, lo que supuso un nuevo récord para la red.

Las cifras publicadas por Eurocontrol muestran que Portugal también registró su día más ajetreado de la historia en cuanto a llegadas y salidas durante el verano. El informe no incluía el número exacto de vuelos gestionados en Portugal ese día.

A Portugal se sumaron países como Irlanda, Italia, España, Grecia, Eslovaquia y Turquía, que también alcanzaron nuevos máximos diarios.

A pesar del aumento del tráfico, el verano transcurrió con mayor fluidez que el año anterior en varios aspectos. Casi el 73 % de los vuelos llegaron con una diferencia de menos de 15 minutos respecto a la hora prevista, lo que supone una mejora de 1,2 puntos porcentuales en comparación con el verano de 2025.

Los retrasos debidos a la gestión del tráfico aéreo también se redujeron en un 17 %, con una media de 3,27 minutos por vuelo. Sin embargo, alrededor de 681 000 vuelos se vieron afectados por restricciones de tráfico aéreo durante ese periodo de tres meses, lo que equivale aproximadamente a uno de cada cinco vuelos.

Para los pasajeros que transitaban por Lisboa, la puntualidad siguió siendo un problema. El aeropuerto de Lisboa registró la menor puntualidad en las salidas entre los 30 aeropuertos más transitados de Europa, con solo el 52 % de los vuelos despegando con una diferencia de menos de 15 minutos respecto a la hora prevista.

No obstante, esto supuso una mejora de nueve puntos porcentuales en comparación con el verano anterior, una de las mayores mejoras registradas entre los aeropuertos incluidos en el informe.

TAP registró una tasa de puntualidad en las llegadas del 68 %. Las restricciones al tráfico aéreo provocaron un retraso medio de 4,7 minutos por vuelo de TAP, siendo la congestión en el espacio aéreo francés y español, así como en el aeropuerto de Lisboa, lo que tuvo mayor impacto.

En general, el verano se desarrolló mejor de lo que Eurocontrol había previsto, sobre todo teniendo en cuenta que el espacio aéreo europeo siguió viéndose afectado por el conflicto en Oriente Medio.

Casi la mitad de los retrasos en ruta se debieron a la limitada capacidad de control del tráfico aéreo y a la falta de personal, mientras que las condiciones meteorológicas adversas fueron responsables del 43 %. Las huelgas solo provocaron el 1 % de los retrasos.

Eurocontrol está utilizando ahora los resultados del verano para prepararse de cara a 2027, con planes centrados en contratar a más controladores aéreos, modernizar los sistemas y aumentar la capacidad, a medida que el número de vuelos en toda Europa sigue creciendo.